Querido emprendedor,
Esta carta es para ti porque sé que tienes un sueño: quieres y necesitas que tu negocio funcione. Te has desvivido por darle vida a una idea, has creído en ella hasta el insomnio y has luchado contra viento y marea para que vea la luz.
Cada noche te acuestas pensando en qué deberías hacer para que tu empresa termine de despegar, y te levantas diciéndote a ti mismo en silencio “esto tiene que funcionar sí o sí”.
Te encomendaste al 2.0, pero la red es un inmenso laberinto donde destacar es casi una misión imposible. Yo lancé mi negocio y en el primer mes ya pude facturar más de lo que ganaba en mi trabajo anterior por cuenta ajena. En 30 días tenía la firmeza de que iba a poder vivir de ello. No tengo varitas mágicas, pero mi éxito está marcado por la comunicación.
Había trabajado en el departamento de Marketing y Comunicación de una multinacional durante 5 años. Cada vez que teníamos un lanzamiento todas las miradas caían en nosotras porque teníamos la misión de comunicar y hacernos visibles fuese cual fuese la esencia de la materia prima.
La comunicación era caballo ganador, detrás había mucho trabajo de estrategia y planificación. Todo lo que aprendí lo adapté a mi propio negocio. Sabía que para destacar entre tanta competencia en Internet tenía que hacer algo más… Por ello, creé mi propia campaña de comunicación a pequeña escala, y no por ser pequeña fue discreta.
Creéme, mi éxito fue la comunicación.
Creéme, tu éxito será la comunicación.