Hace ya un año que lancé mi negocio.
Si tuviera que describir ese momento sería como una coctelera de emociones en las que se mezclaban sueños, motivaciones, incertidumbres, miedos, ilusiones…
El resultado ya lo conoces. Eli Romero Comunicación es una agencia de comunicación que tiene como objetivo conseguir que cualquier negocio, independientemente del tamaño o la antigüedad, tenga la oportunidad de aparecer en los medios de comunicación, que sea capaz de trazar una estrategia con la que conseguir más visibilidad, mejorar su reputación y destacar frente a su competencia.
En un principio lo entendí como un autoempleo, una forma de sobrevivir en el pueblo.
A medida que pasaban las semanas mi cabeza era un hervidero de ideas y mi angustia crecía. Tenía claro el modelo de negocio y la estrategia que seguiría, pero no estaba preparada para el volumen de clientes que entraron.
Quizás pienses que tener clientes no es ninguna angustia, pues puedo decirte que cuando no estás preparado para ello es un precipicio que como caigas será el fin de tu negocio. Lo que viene siendo morir de éxito.
Podía haber parado y decir muchos noes, pero decidí crecer. Le pedí ayuda económica a mis padres para pagar las facturas y todos los ingresos los destiné a formar un equipo y lanzar nuevos proyectos.
Fui y soy una auténtica afortunada. Ahora gozo de mayor tranquilidad, aunque cuando miro hacia atrás me da vértigo por lo rápido que ha ido todo.
Como dijo el filósofo griego Diógenes “el movimiento se demuestra andando” y, precisamente, en ese camino me encuentro.
En el primer año de vida de mi negocio he tenido que aprender muchas cosas nuevas y que nada tenían que ver con mi formación como periodista y comunicadora.
Este post podría llamarse “Cómo hacer un MBA do it yourself en menos de un año 100% práctico”.
Aprender sobre negocios, necesitaba conocer las técnicas de marketing y ventas más efectivas, también algo de fiscalidad, facturación, números…
Además, la parte tecnológica. Gestionar la web, al menos manejar algunos aspectos básicos de wordpress, trabajar una lista de suscriptores, programar un webinar y ahora implementar un CRM, cuyo manejo es como un puzzle de 1.000 piezas en el que todo tiene que encajar a la perfección para formar el esquema deseado.
Yo era de letras. Ahora soy de todo lo que venga.
Todos estos conocimientos los he tenido que ir adquiriendo sobre la marcha, a veces contra viento y marea, todas las vivencias y experiencias que he incorporado a mi biografía me han aportado otro tipo de aprendizaje que quiero compartir hoy contigo.
Yo era una trabajadora por cuenta ajena. Ahora soy una mujer empresaria.
Aprovecho para felicitar a todas las mujeres porque hoy es el Día Internacional de la Mujer.
Lo que ha aportado el primer año de mi empresa a mi vida
1. El sentimiento de responsabilidad es bueno hasta un límite
Según la definición de la RAE: “Cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado”.
El hecho de que tu grado de responsabilidad se eleve hasta límites que antes no conocías tiene que ver con que ahora tú y sólo tú eres el responsable de que tu negocio funcione, de que las cuentas salgan, de que los clientes estén satisfechos, de que tu producto o servicio sea excelente, de que tu equipo funcione, se comprometa y esté contento con la empresa.
Cuanto antes seas consciente de ello, antes sabrás cómo gestionarlo para que la responsabilidad no se apodere de ti.
Si tengo que ser sincera contigo a mí también me ha quitado el sueño alguna que otra noche…
El peso de la responsabilidad es algo intrínseco al hecho de montar una empresa, pero no puede nublar tu vida y, para conseguirlo, la terapia que yo utilizo es decirme a mí misma que no estoy operando a corazón abierto y aunque la presión de alcanzar los resultados siempre está ahí no debe desestabilizarme. De lo contrario, tus objetivos se verán resentidos.
2. Si no trabajo las 24 horas no he de sentirme culpable por ello
Estoy trabajando en este punto y no es nada fácil…
He estado un año dedicando entre 12 y 16 horas al día a la agencia, los 7 días de la semana y así durante los 365 días de 2015.
No sabía lo que era dedicar un día a mi familia o amigos, irme una semana de vacaciones o, simplemente, disfrutar de una tarde de “peli, manta y sofá”.
Estaba tan metida en mi trabajo que no me acordaba que existía vida más allá de mi empresa. No sólo eso, sino que cada vez que salía de mi Batcueva, tenía un sentimiento extraño, un reconcomio por haber dejado de lado unas horas el trabajo.
Sin embargo, me di cuenta que esto era algo que tenía que cambiar, por mi bien y por los que estaban a mi alrededor. Ese sentimiento de culpabilidad que me invadía cada vez que dedicaba mi tiempo a momentos de ocio y a descansar no podía seguir arrastrándolo.
Por eso apliqué una terapia de choque, compré unos billetes de avión con destino a Costa Rica y he estado allí casi 2 semanas.
El viaje ha sido increíble, pero sobre todo he aprendido que contar con ese sentimiento de culpabilidad no me lleva a nada, que mi empresa puede funcionar sin mí y que, aunque soy consciente de que estaré de guardia las 24 horas, ponerme unos horarios puede ayudar a que mi tiempo y mi negocio sea más rentable.
Esto ha sido posible porque tengo al mejor equipo del mundo cuidando de la agencia como si fuese suya. Esto es lo mejor que he hecho y me ha pasado en el último año.
3. Hacerme más fuerte y crecer frente a las adversidades
Puedo asegurarte que en este año al frente de mi negocio he llorado muchas veces. No siempre salen las cosas como uno espera, pero aunque llores, tengas un ataque de risa nerviosa o te muerdas las uñas porque no ocurrió aquello que aguardabas he aprendido que lo importante es no tirar nunca la toalla, ser perseverante y luchar por tu empresa y por tus sueños.
Este punto lo he tenido siempre muy claro. Sé que mi negocio depende únicamente de mí, para lo bueno y para lo malo.
Si me equivoco nadie mejor que yo para buscar una solución y remendar mi propio error. Este es el gran beneficio de ser tu propio jefe. Sólo por este detalle me merece la pena ser fuerte y luchar frente a las adversidades.
4. Soy responsable de las personas que trabajan conmigo
Durante este camino me he ido encontrando muchas personas que me han ayudado. Es imposible enumerarlas a todas, pero sin ellas Eli Romero Comunicación no hubiera sido una realidad. Además, para luchar frente a las adversidades que te comentaba antes he tenido que contar con un equipo a mi lado, una tripulación que me ayudara a manejar este avión en el que me subí el 2 de marzo de 2015 y espero que no aterrice jamás.
Precisamente he tenido que asumir la responsabilidad de tener personas a mi cargo y que dependen de mi buena gestión.
La responsabilidad es también algo recíproco porque no hay nada más gratificante como ver que tu equipo se compromete con tu empresa y, por ende, contigo.
5. Ante todo, positividad
Si alguna conclusión puedo sacar de este primer año de Eli Romero Comunicación es que debo mirar todo desde el lado positivo.
No quiero gente tóxica a mi lado, sólo personas que me ayuden a crecer, a reírme, a pasármelo bien… Necesito y quiero positividad.
Tanto en la vida personal como en la profesional lo mejor es dejar las malas energías fuera. Por eso miro al futuro con optimismo y es que 2016 va a ser un año para asentar todo lo bueno que me ha ocurrido y para plantearme nuevos retos.
¿Cuál ha sido tu mayor aprendizaje como emprendedor o emprendedora? ¿Qué sentimientos o emociones te generó montar tu propia empresa?
