Si relacionas una forma, como una manzana, con una marca tecnológica.
Un color, como el rojo, con una marca de refrescos.
Y un encuadre, con un marco amarillo, con una marca editorial.
Se debe principalmente a que dichas marcas han sabido trabajar muy bien y con mucha visión estratégica su branding.
Para empezar, ¿qué es el branding?
El branding es la forma en la que el público percibe a una empresa. Va más allá de un logotipo o un elemento gráfico concreto.
Es el enlace que conecta a la empresa con el cliente. Lo que la hace atractiva, da información y sienta las bases para el trato posterior.
El branding de tu empresa empieza a vender por ti desde el momento en el que el usuario pone sus ojos en tu negocio. Incluye aspectos como: el logotipo, las fotografías, la tipografía de la web, el diseño de la página, las redes sociales, los folletos, la publicidad…
Resumiendo, el branding es la suma de tu imagen, tu misión, tus valores y tu visión como empresa. Y debe representar tu identidad y tus atributos para posicionarte en la mente del consumidor.

¿Por qué tu negocio necesita un buen branding?
Si ya vas viendo los beneficios que tener un branding bien estructurado puede tener para tu empresa, te dejo aquí las 6 razones fundamentales para no demorarlo más:
1. Te acerca emocionalmente al cliente
La identidad verbal y visual le dice al consumidor como es la empresa. Y le hace una promesa implícita sobre la profesionalidad, los valores, el cuidado al detalle, la seriedad, etc.
Toda esa información que el público está recibiendo nada más acceder a la web de un negocio empieza a conformar la opinión que se forma de él.
Se suele decir que los humanos deciden si una persona les gusta o no, a nivel inconsciente, en los primeros 15 segundos tras conocerla. Con una empresa son aún más críticos, y en menos tiempo, pues se estima que se tarda en valorar una web nueva unos 3 segundos.
2. Te puede hacer viral
Las recomendaciones personales, lo que se suele llamar el «boca a boca», es algo muy importante a tener en cuenta en la estrategia de marketing y comunicación de un negocio.
Las personas están más predispuestas a fiarse de otras personas de su entorno antes que de comunicados oficiales de las empresas. Por eso, ganarse la confianza de un cliente y ser memorable para él, puede traernos beneficios más allá de la venta puntual.
Una de las mejores formas de conseguirlo es viralizando nuestro contenido, haciéndolo tan interesante y atractivo que los usuarios quieran compartirlo en sus redes sociales, y así lleguen a un público mayor. Y de esa forma, los clientes se convierten en embajadores de la marca.
3. Te hace reconocible y memorable
Al público le gusta estar familiarizado con las marcas que consume, y tiende a mantener hábitos de consumo invariables.
Si se ha sentido bien atendido y el producto ha cumplido sus expectativas, probablemente volverá a ser cliente. Pero para ello tiene que tener bien claro quién le ha proporcionado esa experiencia.
Ahí entra en juego, otra vez, el branding. Si eres fácil de reconocer, y tu identidad visual y verbal es emblemática, el cliente podrá reconocerte sin problema.

4. Te diferencia de la competencia
Al hilo del punto anterior, para ser reconocible es necesario destacar entre la competencia.
No basta sólo con ser diferente, además hay que demostrarlo.
Y para ello es necesario que toda la comunicación empresarial esté en consonancia. Desde las campañas publicitarias hasta la web. Los colores, las tipografía y las formas tienen que seguir una misma estrategia.
Esta estrategia es la que te diferenciará de la competencia para que el público te tenga siempre en mente.
Y sino… ¿en qué refresco piensas cuando te digo que su etiqueta es roja? Pues eso.
5. Te mantiene enfocado
Si las acciones en nombre de la empresa se desarrollan sin un plan estratégico, con el tiempo se descubre que los resultados no son, ni de lejos, los esperados.
Incluso aunque el negocio vaya bien, se habrá ido desvinculando de sus objetivos iniciales, habrá perdido el foco.
Tener un buen branding empresarial evitará que eso ocurra, pues será un lugar al que volver en busca de inspiración y guía. Y conseguirá que todas las facetas visuales y verbales de su negocio estén en consonancia.
Así el público se sentirá identificado con la marca y el negocio no perderá el foco en lo importante, lo que le identifica y sobre lo que se ha construido la empresa: sus valores y visión.
6. Le da más valor a tu negocio
El empresario americano Warren Buffet dijo una vez «una buena comunicación podría aumentar en un 50% el valor de un negocio».
Y si incluimos nuestra imagen corporativa en esa estrategia de comunicación mediante el branding, el valor sigue creciendo y se hace inseparable de la marca.
Al público le gusta hablar de lo que le hace feliz, le soluciona un problema o le satisface una necesidad. Por ello, la relación que el cliente forma con un negocio a través de su imagen corporativa y su reputación es muy fuerte.
Ese valor que el usuario le da a la marca es casi tan importante como el propio producto o servicio que esta ofrece, pues le generará más beneficios a largo plazo.
El branding crea un valor que excede el de los activos físicos de la empresa.

Y ahora, ¿cómo trabajar el branding de tu negocio?
Este tema daría para varios post más, pero vamos a sintetizar aquí los pasos principales para crear el branding de tu negocio.
1. La base es hacerse una serie de preguntas.
Primero estas dos: ¿Quiénes somos como empresa? ¿Cómo nos ve nuestro público?
Y después: ¿Cómo queremos que se nos perciba? ¿A dónde queremos llegar?
Con las respuestas se obtiene el punto de partida y el de finalización, facilitando la creación de un recorrido estratégico.
2. Para el siguiente paso es necesario saber qué características nos sitúan en la línea que hemos decidido seguir.
No merece la pena copiar la estrategia de otra empresa sólo porque le haya ido bien. No todos los negocios son iguales, y no hay soluciones milagrosas que funcionen siempre.
Es necesaria una estrategia propia y personal, en función de los objetivos del negocio.
3. Toca profesionalizar la creatividad y decidir colores, tipografías, formas, elementos, etc.
Seguro que te suena la teoría de la psicología del color, pero hay muchas más detrás de casi cualquiera de las decisiones que se deben tomar en este proceso.
Una regla de oro es recordar que la imagen de marca tiene que representar a tu empresa, pero tiene que gustar a tu público objetivo.
Si esto no se cumple, tendrás una web preciosa pero inservible.
4. Conviene no olvidarse de la funcionalidad que debe tener la web (y el resto de plataformas donde esté reflejado nuestro branding).
Un buen diseño es impecable y adaptable a lo que se necesite: una web, un cartel publicitario de varios metros cuadrados, una tarjeta de visita, una storie en Instagram o el embalaje de un pedido.
Un branding bien diseñado permite cohesionar todas estas vías en una misma identidad verbal y visual.
Así que requerirá mucha atención a los detalles y realizar varias pruebas para ver qué funciona mejor para la marca.

Muy a grandes rasgos, esta es la base de la creación del branding de un negocio. Pero como ya supondrás, hay muchísimo más.
Precisamente por eso, en la agencia hemos creado un servicio de Diseño Web. Que incluye la creación de la web y la identidad visual básica, y se puede ampliar con la redacción de los textos, el manual de identidad corporativa y mucho más.
Si te interesa, mándame un email (o déjame un comentario en este post) y lo hablamos sin compromiso.
Y si lo que te interesa es que profundice en el tema de la identidad verbal y visual de las marcas, ¡deja en comentarios tus dudas!