Este post no habla de comunicación, sino de negocios. No es que quiera cambiar el rumbo del blog, pero recibo tantos mails preguntándome “cómo lo hago” que he querido responderos a todos sobre cómo me organizo en la empresa.
Si tengo que darte un primer titular te digo que tienes que saber de todo y, a la vez, de nada.
Con esto no te estoy diciendo que tienes que saber ejecutar todos los procesos de trabajo que se desarrollen dentro de una empresa, pero sí tienes que empezar a ser consciente de todo lo que realmente necesita un negocio para funcionar.
Con esto no quiero decirte que seas tú el que hagas facturas, desarrolles un plan de marketing, busques clientes o proveedores, lances una campaña de Facebook Ads… No hay ser humano que soporte todo esto durante mucho tiempo.
Posiblemente te ocurre que estás en veinte mil frentes cuando sólo deberías estar en uno: tu negocio.
Si me permites, te recomendaría que volvieses a la frase anterior y le dieras una nueva lectura.
Parece fácil entender lo que está escrito ahí, pero llevarlo a la práctica cuesta muchísimo. La respuesta es sencilla porque seguramente te lo han dicho cientos de veces de que hay que delegar, la cuestión es cómo se delega.
Aunque no es fácil darle la vuelta a la tortilla, poco a poco, tanto mi equipo como yo estamos aprendiendo y estamos consiguiendo la estabilidad y el crecimiento que necesitábamos.
Sin embargo, delegar no significa que ignores ciertas facetas de tu negocio. Si quieres liderar un negocio rentable y con visión de futuro has de conocer muy bien todas las estrategias necesarias para el crecimiento de tu empresa.
Como CEO de tu negocio, tú tienes que saber dónde está tu valor como profesional y tener muy claro los números de tu empresa.
Esto quiere decir que debes atender aquellos aspectos del negocio que realmente te requieren y donde tú vas a poder aportar valor y delegar el resto. Vas a tener que delegar, al menos, un 80% del trabajo que estás haciendo ahora. Si no lo haces creo que, con sinceridad, no vas a poder crecer como te gustaría.
Por ejemplo, si quieres hacer una campaña en Facebook Ads, ¿la harías tú o la delegarías?
Todo no lo puedes delegar. A ti te corresponde marcar los objetivos de tu empresa y, en este caso, ver si a través de Facebook Ads podrías lograrlo.
Tienes que conocer qué rentabilidad puede aportar a tu negocio una campaña de Facebook Ads. Si desconoces los beneficios que tiene la publicidad en esta red social, jamás podrías pedir a tu equipo que lleve a cabo una acción en este medio. Si tampoco supieras que los medios de comunicación otorgan a las empresas ventajas sobre su competencia como visibilidad, reputación o linkbuilding, tampoco invertirías en comunicación.
Con esto quiero decir que cuando diriges un negocio has de estar inevitablemente en constante formación y aprendizaje.
Es fundamental que aquellos que trabajan cada día en tu empresa se reciclen, pero tú, como líder, no puedes descuidar tus conocimientos de todo aquello que pueda repercutir directa o indirectamente en tu negocio. Es decir, aunque no ejecutes una campaña de marketing, deberías conocer, al menos, qué es una campaña, qué recursos necesitas para ponerla en marcha y cómo medir los resultados.
Comprender cada estrategia o cada herramienta te va a permitir tener una visión de crecimiento en tu negocio.
Qué tipo de formación necesita tu negocio:
La formación es, por tanto, un elemento clave en el crecimiento de un negocio, pero, ¿qué tipo de formación? Dependiendo del momento en el que se encuentre tu empresa o de las necesidades que tenga tendrás que determinar en qué cursos tienes que invertir.
Es cierto que cada vez se pone más complicado escoger entre un curso u otro porque la oferta es brutal, sobre todo, online.
Para hacerte esta tarea menos dura he elaborado un pequeño listado de consejos prácticos:
- Mis 3 áreas de formación continua son: negocio + finanzas + marketing/comunicación.
- Trabaja previamente con tu equipo (en caso de que cuentes ya con personas a tu cargo) para establecer un listado de esas necesidades que tiene tu empresa.
- Una vez tengas esa lista, se trata de priorizar. Determina cuál de estas necesidades se alinea con los objetivos de tu empresa. Por supuesto, has de tener en cuenta si son objetivos a corto o largo plazo, ya que en este caso, sólo deberías atender a objetivos más a corto o medio plazo. De nada te sirve aprender algo que no vas a poder materializar hasta dentro de un año o más porque quizá en todo ese tiempo tus objetivos hayan cambiado y también los contenidos se hayan actualizado en ese transcurso de meses.
- Hecho esto, haz una exhaustiva tarea de búsqueda de programas formativos que respondan a las necesidades que estableciste.
- No pierdas el tiempo en cursos que no se adecúan a lo que buscas. Quizá en ese proceso de rastreo encuentres cursos interesantes, que te apetecería hacer, pero piensa si te ayudarán o no en los objetivos de tu negocio. Si la respuesta es no, descártalo por ahora.
- No te obceques en encontrar un programa formativo que abarque todo lo que necesitas. Es posible que tengas que combinar varios cursos hasta cubrir todos los requisitos.
- Analiza detenidamente el curso. Investiga quién está detrás de él, su experiencia, con quién ha trabajado o qué dicen de él otros colegas de profesión, medios de comunicación y también antiguos alumnos y clientes. El apartado ‘testimonios’ u ‘opiniones’ te ayudará en tu decisión.
- Mi recomendación es que escojas varias opciones y pidas una segunda opinión. Si tienes un equipo, debería ser este el que te asesore en la elección y también busca una valoración externa antes de decidirte.
Invertir en formación puede ser rentable para tu negocio y tu plan formativo debería estar alineado con los objetivos de tu empresa. Te lo recuerdo porque estamos a final de año y el 95% de los empresarios se olvidan de incluir en su plan de negocio la formación.