El ego es tan necesario como complicado de gestionar.
Si ahora te pregunto si tienes ego, rápidamente girarás tu cabeza para decirme que no.
Te diré que tener ego es algo bueno.
Y confesaré que, en cierta medida, me dedico a alimentar el ego de emprendedores y empresarios.
Y me siento muy orgullosa de ello.
Déjame que te explique…
Si salir en un medio de comunicación es sinónimo de que una persona que no nos conoce de nada reconozca nuestro trabajo o labor, bendito ego…
Quizás tus familiares o amigos no saben ni lo que haces, ni las horas que has trabajado para que tu negocio salga a la luz…
Si un periodista habla de ti es porque algo has hecho bien o, mejor dicho, muy bien. Es como que te den una palmadita en la espalda a la vez que alimenta tu ego.
Entonces en este caso, ¿el ego es bueno o malo?
Bueno, ¿verdad?
Pero el ego, sin darte cuenta, juega malas pasadas cuando hablamos con periodistas.
Queremos sacar la mejor versión de nosotros mismos para sorprender, atrapar, seducir… Usa la palabra que quieras, pero cuando nos enfrentamos ante el reto de contarle a un periodista por qué nosotros somos o podemos ser noticias, el ego aparece en su peor versión.
A un periodista no tienes que impresionarle. Lo que sí tiene que impresionarle es tu humildad a la hora de contarle las cosas y tu capacidad de empatía para ofrecerle lo que él necesita.
La cara B de la moneda desde la que podemos explicar lo bueno que somos, pero intentando ayudar al periodista a trabajar su artículo.
El ego es bueno en el mundo de los negocios porque es un símbolo de autoestima, de valorarnos a nosotros mismos y de ambición, pero si la persona que tenemos delante es un periodista las reglas del juego cambian…
3 claves para relacionarse con los medios dejando el (pequeño) ego a un lado
- No hay medio “de tercera división”.
Los periodistas no son personas con ego (pese a lo que piense un buen porcentaje de la sociedad).
Los emprendedores cuando hablamos con periodistas no somos (o no deberíamos ser) personas con ego.
A partir de aquí, hay que medir muy bien el ego.
Si hablamos con un medio de relevancia, automáticamente nos convertimos en personas humildes porque les otorgamos un prestigio indiscutible y, por tanto, reafirmamos su ego.
Si, en cambio, hablamos con un medio “pequeño” (por ejemplo, de ámbito local) nuestro ego sale a la luz y pensamos que el periodista es de segunda o tercera división.
En el equilibrio está la victoria. No hay nadie más o menos relevante que tú. Trata a un periodista con respeto y de tú a tú siempre porque nunca sabes dónde continuará la carrera profesional de la persona que quiso un día publicarte en un medio de menor relevancia.
Sé que no es lo mismo decir “he aparecido en Vogue” que “me han hecho una entrevista para la revista Salud y Quiropráctica (ficticia)”, pero si trabajas como quiropráctico ese medio especializado tendrá un gran impacto, necesitas estar ahí, y no deberías (por cuestiones de ego) infravalorarlo.
Consejo de comunicadora: cuando te publiquen en un medio a priori más pequeño, agradéceselo igualmente al periodista.
- Pasa a un segundo plano.
Cuando envíes tu contenido piensa en el medio al que te diriges y en sus lectores. ¿Qué les interesa a ellos? ¿Qué puedo contarles que sea de valor?
Ponte a un lado y coloca en el centro al lector.
Si alguien quiere saber sobre ti o sobre tu marca puede irse rápidamente al “sobre mí” de tu web y saciar su curiosidad, pero para salir en medios tendrás que hablar de qué puedes hacer por ellos.
Piensa en el lector como cliente final. El primer filtro es el periodista, pero él escribe pensando en su audiencia, por lo que solo aceptará contenido que pueda interesarle.
- Antepón las necesidades del periodista a las tuyas
Puede que este consejo te descoloque, pero las relaciones con los periodistas no son cuestión de persuasión o insistencia, sino de darles lo que necesitan si fuera posible antes incluso de que lo planteen. Se trata de hacerles fácil su trabajo.
Si prevés que necesitará material gráfico, unas declaraciones o una breve bio tenlo preparado antes de que te lo pida.
Los periodistas suelen trabajar con prisa, a contrarreloj… así que, no les ralentices.
Si eres capaz de responder al periodista con rapidez e, incluso, anticiparte a sus deseos te convertirás poco a poco en fuente de información recurrente para ellos.
Yo, mi, me, contigo.
Citando al gran Sabina, en la relación con los medios se trata de plantear siempre un “yo, mi, me, contigo”.
¿Cómo utilizas tú el “ego”? ¿Te ha jugado alguna vez buenas o malas pasadas?