Hace varios años que conozco y admiro el trabajo de Cristina Camarena.
No necesita presentación, pero me gustaría destacar que su trabajo es brillante, que es una emprendedora de los pies a la cabeza y que todos sus proyectos destacan por una palabra: creatividad.
En tiempo de crisis y en una época donde el handmade cobró valor, Cristina lanzó en 2010 una publicación de calidad incuestionable y un gusto exquisito como es Kireei.
El mundo editorial la tiene atrapada y la literatura infantil ha copado sus últimos años profesionales.
Toda esta experiencia en “emprendimiento” le ha llevado a crear “La Mirada“, el lugar desde el que ayuda a hacer posibles proyectos emprendedores no solo a través del marketing, sino de manera más global y profunda.
Por ese motivo, he invitado a Cristina a participar en mi blog y la temática que hemos elegido para aportar un contenido nuevo e interesante para ti es creatividad y buenas historias como la base para que un proyecto despegue.
Todos tenemos una historia que nos hace únicos y el arte de saber compartirla hará que tu mensaje consiga calar entre tus lectores y clientes.
La importancia del Storytelling para vender un producto
Muchos de los proyectos que he observado y analizado a lo largo de los años tienen carencias en el terreno del storytelling.
Para elevar tu producto a la categoría de marca, llegar a tus clientes y conseguir ventas has de trabajar el storytelling, tu producto ha de contar una historia, sin atender esto se hace muy difícil brillar.
Si no tienes esto en cuenta tus acciones a nivel de marketing no serán todo lo efectivas que podrían ser. Si el cliente final llega a tu proyecto y no encuentra una historia cohesionada y con la que sentirse representado huirá rápidamente.
Pero veamos qué es eso del storytelling porque lógicamente no es aquello de contar una historia estilo “érase una vez”.
El storytelling o historia que cuenta una marca es una de las partes que más me gusta trabajar porque implica observar y entender el comportamiento humano. En este caso, el comportamiento de compra: cómo compramos y por qué compramos.
El marketing es una cuestión de percepción, de emociones.
En su centro está la historia que cuenta cada producto. Compramos primero con el corazón, con cómo nos hace sentir aquello que se ha cruzado en nuestro camino porque ha sintonizado con nosotros.
Cada detalle de tu proyecto cuenta tu historia.
El diseño de tu web, por ejemplo, cuenta una historia: una historia de simplicidad y tranquilidad (positivo) o de explosión de alegría (positivo también) o, en negativo, una historia de desorden y caos, de amateurismo. Se puede contar una historia del valor de lo pequeño y artesano, o del estilo de vida de quien no se conforma, del aventurero, o de una visión de mundo ligera y divertida… Los adjetivos son infinitos, las percepciones son infinitas.
¿Cómo ha de ser tu historia?
Eso solo lo sabes tú, es tu fórmula personal, lo que te va a distinguir de los demás, es tu receta, tu algo más:
1. Tu historia ha de ser auténtica
La historia que cuenta tu producto, tu marca, ha de ser “realmente” auténtica. Los consumidores tienen muy buen olfato para detectar cuando una historia no es consistente, es decir, cuando es falsa.
2. La historia contiene una promesa
La historia ha de prometer algo remarcable, algo excepcional. Si lo que promete es mediocre la gente pasará de largo. Ha de prometer un rato de paz, o una simplificación de la vida, o algo excitante, o algo bello, o algo divertido, etc.
3. La historia contiene confianza y credibilidad
La confianza no se inspira, se ha de demostrar y ganar. Por muy humana que sea tu campaña, si después resulta que tus materiales – por ejemplo – son perjudiciales para la salud, la gente te retirará la confianza rápidamente.
4. La historia ha de ir directa a los sentimientos, a las sensaciones
Lo que la gente le cuente a los demás no deberían ser cosas como que tu producto tiene buen precio y buena calidad (aunque eso también es importante), sino cómo les hace sentir tu producto. “Los vestidos de tal marca me hacen sentir cómoda siempre”, “las ilustraciones de tal ilustradora siempre me producen alegría”, “cuando entro en la tienda tal y tal siempre paso un buen rato”, “la publicación tal y cual me resulta imprescindible”, etc.
5. La historia ha de ir dirigida a tu cliente
A tu nicho, por muy pequeño que sea. Si llega bien, alto y claro, ese pequeño grupo de gente diseminará tu historia. Esa historia está en sintonía con la visión de mundo que tiene este grupo de personas.
6. La historia ha de estar viva
Se ha de transformar de manera orgánica conforme avanza el tiempo, no ha de ser estática.
7. La historia no es un monólogo
El marketing efectivo es una conversación, un diálogo, entre tú y tu marca y el cliente, tu marca se comunica a través del storytelling.
¿Cómo se traduce la historia como concepto a cosas tangibles?
La historia de tu producto la puedes y la debes de hacer visible de muchas maneras.
Esto es el doble esfuerzo del que tanto hablo en El Cuaderno del Emprendedor y en mi asesoría personalizada y conecta de lleno con la promoción, porque es a través de la promoción cómo podemos reforzar nuestra historia, hacerla visible, ponerla delante de nuestros clientes potenciales.
Buenas fotos, buenos textos, buen diseño gráfico = buena historia = buen branding = situarte en el mapa de manera correcta para captar clientes y conseguir ventas
La historia se hace física a través de cuatro áreas principalmente: texto, fotografías, video y elementos gráficos. Puede que nosotros tengamos suficiente talento para hacerlo y puede que no. En caso negativo hay que buscar, asociarse o contratar a quien sepa hacerlo y aporte la parte que te falta a ti.
Agradezco a Cristina enormemente que ofrezca este contenido tan interesante sobre storytelling y que conecta con la comunicación. Te invito a seguir a Cristina porque todo lo que ofrece es de gran valor.
